Robert Doisneau

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Si fuese escritora, sin duda, escogería las imágenes de Robert Doisneau para inspirar mis historias, seleccionaría las numerosas fotografías de su serie Bistrots y crearía historias, por ejemplo divagaría sobre que le ocurre a la mujer que solitaria y pensativa se encuentra sentada en una de las mesas de los muchos locales que fotografió este fantástico artista.

Otra de las numerosas series de Doisneau se centra en el circo, creo que es el único fotógrafo que logra captar la personalidad de los retratados aun detrás de tanto maquillaje y disfraz, viendo sus imágenes por primera vez consigues que los payasos no den miedo.

Hoy no vamos a hablar sobre la más famosa de todas sus fotografías, la icónica imagen de El beso. Ya todo el mundo conoce la historia de ese encargo que lo convirtió en uno de los fotógrafos más famosos, y la imagen fue de las fotografías más reproducidas, aún hoy el famoso beso vende cientos de miles de copias anuales.

Pero esta foto emblemática que lo hizo ser reconocido mundialmente también lo hizo descender a los infiernos, ya que en 1993 “El Beso” fue llevado a juicio. Pero no nos vamos a centrar en la polémica de esta imagen sino en otras series menos conocidas.

Para muchos Robert Doisneau es uno de los fotógrafos documentales más influyentes de la historia. Gran responsabilidad para un hombre que aprendió fotografía leyendo las instrucciones de las cajas de emulsiones para revelar. En un primer momento se habla de un hombre muy tímido que se escuda detrás de su cámara, que no retrata personas debido a esa timidez y que por ese mismo motivo tampoco realiza primeros planos. Posteriormente esa vergüenza va quedando atrás y su fotografía evoluciona de una manera natural hasta las imágenes que hoy en día conocemos.

Según el propio Doisneau una persona clave en su carrera fue el artista André Vigneau, en un artículo para El País Doisneau dice de este artista: “Cuando yo empecé, nadie conocía a nadie. No había revistas que difundieran la obra de los fotógrafos más interesantes. Por eso, la única persona que me influyó fue Vigneau. Era formidable: escultor, pintor, fotógrafo”.

Una de las cosas que más me sorprende en el trabajo de este artista es lo variado de su temática, la cantidad de cosas que le interesaban. Esto también se debe a su propia vida en la que pasó por numerosas experiencias y trabajos, por ejemplo en 1939 se alistó en la Resistencia francesa y sus fotografías sobre la ocupación y liberación de París dieron la vuelta al mundo. Una vez finalizada la guerra, es contratado por una agencia en la que trabajará junto con Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, tratando de reflejar la parte positiva de una ciudad que supera ya los momentos de crisis vividos.

Pero también trabajará en facetas que podríamos clasificar como más frívolas, como los trabajos realizados para Vogue o los cuatro años en el departamento de publicidad de la fábrica Renault. Todos estos años, estas facetas se pueden ver en sus series sobre las fábricas, etc.

Pero de lo que este artista no puede escapar es de su pasión por fotografiar la vida en la calle, el día a día de los ciudadanos de la ciudad que le apasiona, de un París que está saliendo adelante después de un mal momento, las famosas imágenes de los niños abandonados, vagabundos, borrachos, pero todos tratados siempre desde el respeto, no fotografiados de una forma sensacionalista, sino profunda y personal que cadi nos deja adivinar su alma.

Para todos aquellos que nunca hayan visto las imágenes de Doisneau y quieran hacerlo en persona, el centro de cultura contemporánea La Térmica acoge la exposición “Robert Doisneau. Retrospectiva” del 10 de octubre de 2014 al 18 de enero de 2015, con una selección de 50 fotografías en blanco y negro.

En unos días todos podremos disfrutar de este artista que supo captar el día a día de su ciudad, su familia, etc. Y que como el mismo dijo en una ocasión: Yo no he visto pasar el tiempo, estaba demasiado ocupado en el espectáculo permanente y gratuito que me ofrecían mis contemporáneos en cuanto se presentaba la ocasión de capturar una imagen al pasar”.

Más información:
Atelier Robert Doisneau
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