Alexander Calder

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Pensareis que no es necesario un texto sobre Alexander Calder. Clasificado por todos como el primer artista en incorporar el movimiento a la obra de arte y para muchos el precursor del arte cinético. Para muchos otros Calder renovó el concepto de escultura pública. Después de todas estas definiciones alguien puede pensar: ¿qué más se puede decir ya de este artista?

Calder nació rodeado de artistas, sus abuelos eran escultores, su madre también era artista, parece que estaba encaminado a dedicarse al mundo de las artes plásticas, sin embargo en un primer momento Calder renunció a seguir un camino que parecía marcado para él, alejándose de su faceta artística y estudiando ingeniería mecánica. Sin embargo al finalizar estos estudios Calder decide estudiar arte. En la década de 1930 comenzó su faceta artística, primero pintando y posteriormente esculpiendo sencillas obras casi siempre realizadas en materiales muy sencillos como por ejemplo los alambres. Calder creará dos tipos de esculturas por las que obtendrá un puesto en la historia del arte, son sus famosas esculturas móviles, cuyo nombre fue puesto por Marcel Duchamp y sus esculturas stabiles denominadas así por Arp.

De sus esculturas y su arte Jean Paul Sartre escribió “Calder no sugiere nada: captura movimientos reales, vivos y los plasma. Sus móviles no significan nada, no hacen referencia a nada, excepto a si mismos: existen y basta: son absolutos.” Pero hoy no hablaremos más de las esculturas de Calder que como dijimos arriba todo el mundo las conoce ya, sino que vamos a centrarnos en su papel como diseñador de joyas.

El papel de Calder como diseñador de joyas no es muy conocida ya que Calder creó sus joyas para su círculo más intimo de amigos y familiares, aunque el número de joyas creadas es impresionante, se habla de más de 1500 piezas realizadas en materiales sencillos y muy económicos como plata, latón, materiales encontrados en playas como conchas.

Calder introducía en sus collares elementos geométricos, y otros inspirados en formas naturales como las espirales. Sus joyas son pequeñas obras de arte para llevar puestas, son como una especie de esculturas en miniatura. Calder buscaba en sus joyas que fuesen asequibles. La mayoría de sus joyas fueron diseñadas para su mujer, entre las más destacables podemos citar el anillo de compromiso. Calder acabará diseñando incluso hasta las cajas que guardaba estas piezas escultóricas portátiles.

Calder realizó gran variedad de joyas tales como anillos, broches, collares incluso una especie de peinetas que eran una de sus piezas más reclamadas.

En la década de los 1960 Calder abandonará esta fantástica faceta de diseñador de joyas ya que tenía numeroso encargos de obras públicas, esculturas para plazas, museos etc centrándose de este modo en un formato grande que será característico a partir de esta época.

Muchos artistas diseñaron muebles, joyas, incluso telas y perfumes, pero hoy destacamos el papel de Alexander Calder porque nos parece que su joyería es plenamente fiel a su estilo, sus joyas definen exactamente su trabajo, el arte en movimiento, lo lúdico, la sencillez en los materiales. Esperemos que pronto se pueda ver una exposición y podamos disfrutar de estas esculturas en miniatura en persona.

Más información:
Web
Exposición de joyería de Calder (vídeo)
“Circus” en el Whitney Museum (vídeo)

Galería:

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