Tiago Casanova // Entrevista

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Esta semana se celebra ART PHOTO BCN, festival y feria de fotografía emergente. Además de la propia feria que se desarrolla entre el jueves 22 y el domingo 25, hay actividades durante toda la semana: visionado de portfolios, talleres, conferencias… En esta ocasión entrevistamos al fotógrafo portugués Tiago Casanova, que participa en la feria con Laissez Faire, agencia de arte:

¿Cómo empezaste en la fotografía?

Recuerdo que mi madre siempre llevaba cámaras de fotos y de video para nuestros viajes. A ella le encantaba viajar y yo empecé a a los 5/6 años. Teníamos muchas fotografías y muchos álbumes. Me di cuenta de que lo importante era la memoria que quedaba latente, más que la belleza de las imágenes. Pero a mí no me gustaba que me fotografiasen, y me parecía un aburrimiento tener que posar, lo que me llevó a pedir ser yo el que fotografiase. Tampoco me gustaba fotografiar personas (o sea, mi hermano y mi madre). Yo prefería fotografiar paisajes, que obviamente no era lo que pretendía mi madre. La cuestión se resolvió con la aparición de las cámaras digitales compactas a buen precio, más o menos cuando tenía 12 o 14 años. Todos tuvimos una, yo, mi hermano y mi madre. Así cada uno hacía la fotografía que quería. Una Canon powershot de 3,2 megapixeles. Hoy, apenas 10 años después, realmente da risa, pero esta fue la primera cámara que me hizo querer experimentar. Poco más tarde a los 17, mi padre encontró su antigua Canon A1 de película de 35 mm en el fondo del armario y me la ofreció. Fue esta la cámara que me hizo aprender la técnica fotográfica, aprendiendo a trabajar totalmente con la cámara, aprender a revelar y ampliar en blanco y negro. (El tríptico que hice recientemente con el título “Is it a Revolution?…” es parte de uno de mis primeros carretes)

Fue con la entrada en la facultad de arquitectura que mi recorrido fotográfico empezó a formarse. Querer ver, percibir, estudiar, catalogar y criticar la arquitectura a través de la imagen fotográfica fue algo natural para mí. Decidí organizar en 2008 el Ciclo “A Fotografía na Arquitectura”, con concursos, exposiciones, catálogos, conferencias y debates. Me di a mi mismo la oportunidad de aprender y conocer trabajos de fotógrafos que exploran estas dos temáticas. Desde ahí organicé también el 2º ciclo en 2009 y me uní al grupo de investigación de la FAUP llamado Comunicação e Representação Espacial. Del CCRE organizamos workshops, seminarios internacionales y la Scopio–International Photography Magazine. Las bases de aprendizaje estaban montadas y fueron inspirándome al conocer más sobre la fotografía y la arquitectura, y todo eso fue proporcionando una creciente pasión por la fotografía y mi crecimiento como fotógrafo, hasta el punto de saber que esto es lo que quiero hacer con mi vida.

 

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En tu obra utilizas tanto la fotografía, como instalación, video… ¿Cómo es tu proceso creativo?

La fotografía o cualquier otro modo de expresión que yo utilice como el dibujo, pintura, escultura, instalación video, u otros, pretenden siempre comunicar una idea específica sobre una situación o realidad que yo entienda que es importante divulgar. Para mí lo importante es el mensaje que pretendo comunicar, y el arte es solo un medio de comunicación, un medio para transmitir el mensaje. Es en ese sentido que mi obra acaba por ser un poco polivalente, utilizando diversas estéticas y diversos medios, donde la elección tanto de la estética como del medio, se ajusta en relación a la lógica de cada proyecto. Tengo una preferencia por la fotografía, pero no siempre es el medio ideal para comunicar una idea, y por eso intento tener una actitud flexible ante mi obra, donde todo se tiene que adaptar.

En cuanto a la estética, ocurre que no todos mis proyectos siguen un lenguaje idéntico, pero lo que realmente unifica la obra son algunos sentimientos que me interesa trabajar, como por ejemplo la Nostalgia, la Destrucción y la Memoria, donde obviamente la arquitectura tiene también una presencia muy fuerte debido a mi formación universitaria.

La relación entre la naturaleza y la construcción, los espacios… son muy importantes en tu obra, crees que influye de alguna manera tu formación en arquitectura?

Mi interés más profundo por la fotografía y por el arte en general está directamente relacionado con mi formación. Comencé a utilizar la fotografía como un medio para hablar de temas importantes relacionados con la arquitectura, y por esa razón suelo decir que ser fotógrafo es mi propia manera de ser arquitecto.

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Otra constante en toda obra es la memoria, el paso del tiempo. Nos llama especialmente la atención “Mnemonic ability of photography”, en la que además utilizas diferentes soportes, ¿cómo surgió este proyecto?

En un principio esta propuesta pretende cuestionar a la fotografía como medio, y se desencadenó por una serie de situaciones relacionadas con mi equipo fotográfico, que de repente empezó a fallar. Hablo de cámaras fotográficas, proyectores de video, cámaras polaroid, etc., casi todo lo que está relacionado con la imagen. La mayoría de ellos fueron heredados de mis abuelos, otros comprados en mercados de segunda mano.

Estos sucesos y mi gran interés por el proceso de archivo (debido también al hecho de que trabajo mucho con mi abuelo que es restaurador de arte y otros miembros de la familia que son expertos en archivística), me hizo pensar sobre la fragilidad y lo efímero de la fotografía, no solo como objeto físico, sino también en la memoria. Estaba interesado en el hecho de que hoy en día casi todo el mundo tiene acceso a una cámara y todos usan la fotografía para perpetuar ciertos eventos y momentos de su vida. Me interesaba la manera en la que nosotros (todos, no solo los fotógrafos) usamos la fotografía como una memoria auxiliar. Pero, por otra parte, producimos tantas nuevas imágenes cada día que, por el camino, muchas de esas imágenes se pierden o se olvidan. Así que estaba también interesado en la manera en que hacemos la selección de lo que queremos recordar y como manejamos nuestros archivos personales.

Pero en realidad, la gente está tan influenciada por las modas, los medios y las convenciones sobre “Como hacer una buena fotografía”, que olvidan el verdadero propósito de la fotografía en su vida diaria, en la que la fotografía sería un documento para su memoria, un documento para recordar un momento real del pasado.

Aquí es donde me doy cuenta de que para cumplir este propósito no necesito una foto “buena” (independientemente de lo que eso signifique), sino únicamente una parte de él (el proceso mnemotécnico) para hacerme recordar el momento real. Cuando vemos una imagen hecha por nosotros mismos, incluso cuando solo vemos una parte de ella, somos capaces de recordar ese momento, y con eso, la fotografía como medio, cumple su objetivo de hacernos recordar.

Así que, tras este proceso y cuestionándome el medio fotográfico, quería hacer una proyecto expositivo sobre un test de nuestra relación con nuestros archivos personales y la memoria. El proyecto está dividido en 3 series o momentos, que representan las 3 posibles maneras de relacionarnos con un archivo personal.

-Podemos destruir un archivo/recuerdo

-Podemos Encontrar un archivo/recuerdo

-Podemos Construir (conscientemente) un archivo/recuerdo

Para producir esos 3 momentos, usé 3 sistemas de imagen diferentes: video, fotografía, y fotografía instantánea.

Así que, en el primer momento destruí un archivo de 7 carretes de super 8 mm, proyectándolos con el proyector roto de mi abuelo, quemando la imagen al mismo tiempo que veo este recuerdo por primera vez. Este acto performativo duró alrededor de 40 horas de proyección.

El segundo momento, fue encontrar mis propios recuerdos perdidos, investigando mis archivos. Encontré una serie de imágenes de un viaje por el mediterráneo, que tenía una franja negra en el medio causada por un fallo del espejo de la cámara. Cuando vi los negativos justo después del viaje y me di cuenta que estaban dañados, no me preocupé por revelarlos. Esto hizo que perdiera esos recuerdos. Este segundo momento es reEncontrar un recuerdo, y aunque las imágenes no tienen toda la información, aun puedo recordar ese momento real, así que cumplen su propósito como recuerdo personal. De cualquier manera, una fotografía nunca incluye toda la información del momento real.

El tercer momento fue construir (conscientemente) un recuerdo, así que, durante las semanas que precedieron la exposición, me propuse construir un diario de viaje con fotografías instantáneas y textos, y este diario estaría construido con los recuerdos y momentos que yo quería recordar, en lugar de las “bonitas” imágenes que yo querría que durasen”. La memoria es más importante que la estética subjetiva.

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En tu trayectoria cuentas ya con varios premios y te dedicas al arte tanto desde la creación como desde la gestión cultural. ¿Con cuál te sientes más cómodo?

Cada vez más siento que debo ocuparme exclusivamente de la creación de proyectos personales, pues esa es sin duda mi pasión principal. A pesar de ello, siento también una pasión natural, sin explicaciones, sobre todo lo que es “creación”. Organizar eventos, concursos, publicaciones y también una forma de creación es principalmente una forma de contribuir para el crecimiento del arte fotográfico. Me gusta de forma natural los proyectos colaborativos, de pensar, organizar, interactuar, es una manera de contribuir pero también es una excelente forma de aprendizaje, para los otros y para mí mismo. Creo que en el futuro los proyectos de gestión cultural irán disminuyendo de manera natural en relación con los proyectos artísticos personales, aunque espero que no desaparezcan completamente.

Gracias Tiago y también a Laissez Faire, más información en  su web

 

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