Dora Carrington, cartas de desamor

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¿Qué es lo que hace que un artista pase a formar parte de los libros de historia del arte? ¿Quizá su calidad estética, su capacidad de innovación o también su leyenda? Estas cuestiones envuelven a veces  la trayectoria o el reconocimiento de un  artista, es el caso de la vida y la obra de Dora Carrington.

Carrington fue una pintora y diseñadora británica que suscitó el interés del público, más por su propia historia personal, sus relaciones, su círculo de amistades que por sus obras de arte.

Dora demostró desde niña un gran talento para las artes, ya en su etapa escolar ganó numerosos premios, llegando a estudiar en la Slade School. Carrington estudiará en la Slade School sólo cuatro años, para abandonar en 1914. La artista era reacia a exponer sus obras, pintaba a menudo pero sus cuadros eran dados a sus amigos como obsequios. Cuando necesitaba dinero se dedicaba a decorar el interior de las casas de sus amigos y familiares, a realizar decoraciones de vajillas o a la ilustración. Sin embargo su obra o su trayectoria artística no es interesante para la mayoría de la gente, que se centra en su vida personal, y es que Dora Carrington fue una mujer especialmente liberal para su época.

En su etapa en Londres conoció a un gran número de personas y acabó estableciendo una gran amistad con varios miembros del círculo de Bloomsbury, este hecho cambió su vida, ya que en una de sus numerosas reuniones conocerá al que será el gran amor de su vida Lytton Strachey. Esto no tendría nada de inaudito, si no fuese porque Strachey era gay y ambos vivirán juntos aún después de la boda de Carrington con Ralph Partridge. A pesar de la ideología liberal del círculo de Bloomsbury esta relación a tres bandas resultó en un primer momento algo llamativo pero posteriormente fue aceptado con total normalidad.

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Además de esta relación a tres, Dora Carrington tendrá también una relación con Henrietta Bingham, y mantendrá una relación intermitente y tormentosa  con el escritor Gerald Brenan al que conocía desde hacía muchos años que más tarde se romperá. No sólo su vida es emocionante, llena de historias amorosas con hombres y mujeres, de relaciones estables, de amantes. Carrington deslumbraba allá a donde iba, su aspecto natural, su pelo corto, como un chico, con el que marcaba tendencia hacía de ella una mujer y una artista especial. Pero su vida fue trágica igual que su final, también estuvo marcada por el dolor por la falta de aceptación, del rechazo que sentía por sí misma, por ser mujer y no un hombre como dice en muchos de sus escritos. Y sobre todo por un final terrible.

En 1931 Lytton Strachey enfermará de gravedad y aunque en un primer momento no se sabe lo que tiene, posteriormente se le diagnostica cáncer. En una noche en el hospital en la que Dora le pregunta a la enfermera si Strachey se salvaría, ante la respuesta negativa de la cuidadora Carrington intentará suicidarse pero su marido la encuentra y se lo impide. Sin embargo el 21 de enero de 1932 Lytton Strachey muere, y ella se sumerge en el dolor. Dos meses después de la muerte del amor de su vida  pide una pistola prestada y se suicida, tenía 38 años.

Su vida y su arte cayeron en el olvido para la mayoría de la gente hasta que  en los años 70 se hicieron públicos una colección de cartas y fragmentos de sus diarios. Posteriormente, ya en los años 90, sus pinturas aumentarán su valor considerablemente, aparecieron nuevas biografías e incluso saldrá a la luz una película sobre su vida.Lytton Strachey

Una de las preguntas que nos planteamos es, si su vida, y sobre todo su muerte, no hubiese tenido un final tan trágico, ¿estaríamos ahora mismo hablando sobre ella? Carrington fue una mujer liberal y avanzada, sin embargo sus retratos y paisajes no eran innovadores, ni rupturistas, su arte era más tradicional.

No obstante, hay que destacar que a pesar de sus inseguridades y su negativa a exponer su obra, su pasión por la pintura provocaba que pintase a menudo, que sintiese la necesidad de coger un pincel y pintar, siendo indiferente para ella que el soporte fuese las paredes de su casa, una vajilla, un edredón… ¿No es esto suficiente para considerarla una auténtica artista?

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Wikipedia
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