Cristina Iglesias

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Desde el 6 de febrero y hasta el 13 de mayo podemos ver en el museo Reina Sofía, la magnífica retrospectiva de Cristina Iglesias situada en el edificio Sabatini, la exposición recibe el nombre de Metonimia, la misma artista decidió que no quería que la exposición llevase su propio nombre, finalmente concluyó que Metonimia era el título adecuado “por lo que el término tiene de renovador…porque tiene que ver con la metáfora…”.

Alrededor de cincuenta piezas son las que podemos observar en esta exposición, la mayor retrospectiva de esta artista en España (la última exposición fue en los años 90 en el Palacio Velázquez, en el parque del Retiro). De estas cincuenta, aproximadamente treinta son esculturas, entre ellas encontramos sus obras más representativas como sus pasillos  de temática vegetal, sus corredores suspendidos (espectaculares debido a sus juegos de luz y sus grandes dimensiones), sus pozos…

Podemos encontrar también maquetas que reproducen sus obras de arte para lugares públicos, colocadas en los más insospechados lugares, y dos documentales. Todas estas obras situadas en la primera planta se interrelacionan con el exterior, de hecho las propias ventanas del edificio permanecen abiertas, ya que, de este modo, la conexión con el exterior (la naturaleza) y las obras situadas allí es más cercana y recíproca. “La escultura la concibo en relación con el espacio o la naturaleza. Soy una escultura constructora atraída por la arquitectura desde siempre. Ese diálogo entre lo urbano y lo natural es muy inspirador”.

Esta artista considerada por muchos como una de las artistas vivas más importantes y significativas en el panorama artístico internacional, nació en 1956, en San Sebastián. Realizó sus primeras obras en barro, en la década de los 80, más tarde se pasó a otros materiales como el hierro o el cemento pero todos ellos tenían al principio un nexo común y es que después eran tratados con color. Posteriormente indagará sobre las cualidades de otros materiales que se convertirán en habituales en sus obras como el hormigón, el alabastro o las resinas, a los que aplicará diferentes técnicas. Con los años podemos encontrar un cambio en sus materiales pero lo que no variará es el tema principal en su obra, que es el contraste entre las texturas y los materiales, y la relación de estos con el espacio.

Cristina Iglesias define la escultura como “un espacio, una reflexión, una plataforma desde donde activar lugares en los que hasta entonces nada pasaba”. La relación de sus obras con el espacio en el que están situadas ya sean interiores o lugares públicos, nos llevan a reflexionar sobre los juegos de luces y sombras, y el aspecto de teatralidad que esto, puede provocar en una obra de arte.

Sus espacios nos trasladan a un mundo mágico a veces, misterioso, y nunca nos deja indiferentes, sus juegos de luz, el inteligente uso de las texturas provoca en nosotros un mundo de sensaciones, la misma artista dice de su trabajo “me interesa activar mentalmente y también físicamente al espectador (…) Me gusta crear espacios para pensar y eso está ligado con lo literario, con toda esa narrativa que te lleva a lugares por donde nunca has pasado”.

Este mundo literario o de fantasía lo podemos ver en obras como su pieza creada para Baja California Sur (México), esta obra nos hace soñar, nos traslada a ciudades submarinas de libros de ciencia ficción, sin embargo tiene un componente de realidad y es que la artista trabajó con un grupo de biólogos marinos realizando esta obra que funciona como creación de un refugio marino, que generará coral.

Otra de sus obras más famosas son Las Puertas para el Museo del Prado, creadas para la ampliación realizada por Rafael Moneo. Es una escultura, como todas sus esculturas con un componente poético, con una representación vegetal pero que no pierde su funcionalidad. Sin embargo podemos ver que la obra de arte y la funcionalidad se fusionen en una obra de arte total, las puertas cambian de posición seis veces al día, y es  que el movimiento de las puertas, el hecho de escoger un lugar tranquilo donde no ocurre nada y convertirlo en algo mágico es una de las características de la obra de Cristina Iglesias. “La puerta la vi como una especie de umbral que separa lo cotidiano (la ciudad) y el templo de lo imaginado (el interior del museo)”.

Todas sus obras son una fiel influencia de su ideología artística, pero  donde su trabajo es más fiel a su ideología es en sus laberintos, laberintos cubiertos de hojarasca que hacen que el espectador se pierda y deambule, que se deje llevar por la textura y los juegos de luces que decida si quiere girar a la derecha o al izquierda haciendo que de esta forma el espectador se sienta partícipe de la obra entrando en su mundo de fantasía y transportándote a lugares desconocidos.

 Más información:
Web de la artista
Exposición en el Reina Sofía
Artículo en rtve.es, cultura.elpais.com (+ vídeo), elmundo.es (+ vídeo), abc.es (+ vídeo).

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