Chema Madoz

Cuando buscamos información sobre Chema Madoz o leemos alguna crítica siempre vemos que se dice de él que su obra nos hace soñar, que es un mago o incluso un poeta visual. Y no están equivocados, cuando te enfrentas a una fotografía de Chema Madoz comienzas a darte cuenta que utilizando los mínimos elementos posibles, nos hace mirar más allá del objeto y replantearnos su uso o su significado.

Madoz cuenta en alguna entrevista que actualmente estamos rodeados de tal cantidad de objetos que de alguna manera estos pierden su importancia, pero con sus fotografías estos objetos cotidianos que podrían resultar anodinos, o corrientes, se nos muestran como fantásticos, nos hacen soñar y lo que es más importante nos hacen pensar.

Chema Madoz comenzó sus estudios de historia del arte y siendo estudiante decidió comprarse una cámara Olympus sin saber que esa decisión cambiaría su vida. Comenzó a hacer fotografías de paisajes y retratos que después abandonó, para, en la década de los años 90, centrarse en los objetos cotidianos. Madoz se decidió por la fotografía por las posibilidades de manipulación que esta le presentaba, para él la fotografía es un espacio para la ilusión.

En Chema Madoz podemos ver una gran influencia de movimientos artísticos como el surrealismo, en la que sus imágenes nunca son lo que parecen, cuando vemos sus fotografías no podemos evitar recordar obras como Esto no es una pipa de Magritte, pero además del surrealismo podemos ver en su arte influencias del minimalismo, o incluso del arte conceptual y es que parte de la belleza de sus obras está en la sencillez de las imágenes que al no ser recargadas nos permite centrarnos en lo importante, el objeto.

Otro elemento fundamental en su obra es la ironía, Madoz elimina de la imagen todo aquello que nos parezca familiar y lo modifica de forma muy sutil haciendo que nos enfrentemos a él y a la idea previa que de él teníamos.

En cierto modo este artista se puede definir como un artista total, es decir, él mismo crea sus objetos por lo que en cierto modo podríamos considerarlo un escultor. O como en ocasiones lo definen, un poeta visual, además hay que tener en cuenta su trabajo artesanal, en el mejor sentido de la palabra, en el que el propio artista se encarga de crear los objetos y además sigue utilizando una antigua cámara analógica, nunca trabaja con retoques digitales.

En muchas ocasiones se le pregunta por la posibilidad de que comience a exponer sus objetos en vez de sus fotografías, pero Madoz explica que las manipulaciones o intervenciones en sus objetos están realizadas y pensadas para ser fotografiados y no tendrían sentido fuera de la imagen fotográfica.

Madoz escogió trabajar con objetos y no con personas o paisajes porque los objetos le ofrecían diferentes niveles de lectura, la posibilidad de jugar con la ironía, con la metáfora como si de un poeta se tratase, por eso también utiliza el blanco y negro y no el color, porque el blanco y negro es más intemporal, le da la opción de acercarse más  a lo imaginario y alejarse de lo real.

Recientemente la galería Set Espai d’Art ha abierto un nuevo espacio en Valencia con la obra de Madoz, Isidro Ferrer y Sean Mackaoui. Y además Chema Madoz expondrá en la Galería de arte Alfredo Viñas, en Málaga, en el mes de octubre, así que se presenta una buena ocasión para poder ver la obra de este artista que siempre nos transporta a un mundo irreal porque con él nunca nada es lo que parece.

Más información:
Web oficial
Wikipedia
Galería Moriarty
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Vídeo entrevista (1 de 6)

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