Edward Hopper

Actualmente está teniendo lugar en El Museo de arte Thyssen-Bornemisza la exposición sobre Hopper, que estará hasta el 16 de septiembre.

Esta exposición es la mayor retrospectiva de Hopper en Europa y procede de préstamos de diferentes museos e instituciones como el MoMA o el Metropolitan Museum de Nueva York. Además también hay obras cedidas por coleccionistas privados. En España la última gran exposición que se realizó de Hopper fue en la Fundación Juan March en octubre de 1989 y enero de 1990.

Ahora han conseguido reunir una selección de 73 obras, y se realiza la exposición dividiéndola en dos grandes etapas bien diferenciadas: la primera parte se centra en sus comienzos en la New York School of Art y también se exponen lienzos de  los artistas que influyeron en su obra más temprana, aquellos como su propio profesor Robert Henri, o pintores como George Bellows o Degas etc. La segunda parte se centra en su etapa de madurez.

Hopper es el pintor de la luz, de la vida cotidiana, buscaba conseguir una especie de “realismo americano”. En sus cuadros los protagonistas son gente corriente, personajes con los que podríamos encontrarnos al cruzar la calle.

Los personajes de Hopper siempre parecen alienados, están solos aún cuando en el cuadro aparecen varios personajes, se puede captar  en ellos un sentimiento de soledad  que provoca la vida moderna o incluso de incomunicación. Lo realmente interesante de este pintor es que consigue que  la gente se pregunte al observar sus cuadros  ¿qué es lo que le ocurre a esta mujer, o a esta pareja? ¿Por qué están tristes, o enfadados?

Uno de los aspectos que se menciona siempre al hablar de Edward Hopper es de que manera llegó a influir en el mundo del cine, y es que todos reconocemos la famosa casa de Psicosis en House by the Railroad (casa junto a la vía del tren), o ese mismo sentimiento de voyeur que nos provocaba ver la Ventana indiscreta y que también tenemos al contemplar cuadros como Ventanas de noche, en la que tres amplios ventanales  nos permiten ojear lo que hay en su interior hasta que nos encontramos con una mujer a medio vestir, o a medio desvestir.

Lo más importante de Hopper no es su técnica o estilo, sino lo que provoca cuando el espectador se sitúa frente a un cuadro suyo. Lo fundamental de este artista es que consigue involucrar al espectador y hacerlo partícipe de su historia. Sus cuadros son como películas con un final abierto, donde el espectador es el que decide cómo quiere que termine la historia.

Links:
Wikipedia
Web de la exposición
Audioguía de la exposición (android)
Especial Hopper (El País + Museo Thyssen)
Noticias (con vídeo): 1, 2.
Artículos:
Edward Hopper: el cine también es usted. Y la soledad.
Los Hopper, sociedad artística limitada.
Vídeos (ambos del vimeo del museo Thyssen)
“Hopper” vídeo explicativo de la exposición
Vídeo resumen de Simposio “Hopper, el cine y la vida moderna”

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